El impacto del colágeno en la salud intestinal es un área de investigación relativamente reciente. Aun así, los estudios en animales y las hipótesis basadas en las funciones ya conocidas del colágeno sugieren beneficios significativos, especialmente en relación con el sistema digestivo y el microbioma.
A diferencia de los probióticos, que son microorganismos vivos, los prebióticos son sustratos que esos microorganismos utilizan selectivamente y que aportan un beneficio para la salud.
Las células intestinales están conectadas por lo que se conoce como uniones estrechas. Esas conexiones pueden debilitarse con el tiempo, lo que se asocia al síndrome del intestino permeable y puede contribuir a la enfermedad inflamatoria intestinal. Aparecen huecos microscópicos más grandes de lo que deberían, que permiten el paso no deseado de toxinas y partículas de alimentos sin digerir.
El colágeno está compuesto por los aminoácidos prolina e hidroxiprolina, que cumplen un papel fundamental en la regeneración de los tejidos intestinales y en la cicatrización.
El desequilibrio entre bacterias buenas y malas —la disbiosis— y el daño a la barrera intestinal pueden causar inflamación en el tracto digestivo. La inflamación crónica de bajo grado contribuye a distintos estados de enfermedad y, en el aparato digestivo, produce síntomas como hinchazón, gases, diarrea, estreñimiento y problemas de absorción (Furman et al., 2019).
Estudios en animales demostraron que el colágeno puede aumentar la producción de ácidos grasos de cadena corta como el butirato, que las bacterias producen al fermentar fibra prebiótica (Larder et al., 2021). El butirato tiene propiedades antiinflamatorias comprobadas y puede ayudar a mantener un peso corporal saludable (Siddiqui y Cresci, 2021).
La función del sistema inmunológico en el intestino delgado es preservar la barrera contra infecciones y antígenos de la dieta; en el intestino grueso, prevenir respuestas inflamatorias contra la microbiota comensal (Mowat y Agace, 2014).
La barrera intestinal tiene cuatro componentes estrechamente vinculados: una barrera física (la capa epitelial), una química (la capa mucosa), una inmunológica (las células inmunitarias) y una biológica (la microbiota residente).
En resumen: los péptidos bioactivos de colágeno hidrolizado cumplen un papel clave en la salud intestinal, favorecen una digestión equilibrada y, por esa vía, refuerzan el sistema inmunológico.
Baek, G.H. et al. (2023). Collagen Peptide Exerts an Anti-Obesity Effect by Influencing the Firmicutes/Bacteroidetes Ratio in the Gut. Nutrients 15, 2610.
Chen, Q. et al. (2017). Collagen peptides derived from Alaska pollock skin protect against TNF-α induced dysfunction of tight junction barriers in Caco-2 cells.
Deplancke, B. y Gaskins, H.R. (2001). Microbial modulation of innate defense. The American Journal of Clinical Nutrition 73(6), 1131S–1141S.
Furman, D. et al. (2019). Chronic inflammation in the etiology of disease across the life span. Nature Medicine 25, 1822–1832.
Kamada, N. y Núñez, G. (2014). Regulation of the immune system by the resident intestinal bacteria. Gastroenterology 146(6), 1477–1488.
Larder, C.E. et al. (2021). Gastrointestinal Digestion Model Assessment of Peptide Diversity and Microbial Fermentation Products of Collagen Hydrolysates. Nutrients 13, 2720.
Mowat, A.M. y Agace, W.W. (2014). Regional specialization within the intestinal immune system. Nature Reviews Immunology 14(10), 667–685.
Sánchez de Medina, F. et al. (2014). Intestinal inflammation and mucosal barrier function. Inflammatory Bowel Diseases 20(12), 2394–2404.
Siddiqui, M.T. y Cresci, G.A.M. (2021). The Immunomodulatory Functions of Butyrate. Journal of Inflammation Research 14, 6025–6041.
Soriano-Romaní, L. et al. (2022). Immunomodulatory role of edible bone collagen peptides on macrophage and lymphocyte cell cultures. Food and Agricultural Immunology 33(1), 546–562.
Yan, L., Yang, C. y Tang, J. (2013). Disruption of the intestinal mucosal barrier in Candida albicans infections. Microbiological Research 168(7), 389–395.
